Wednesday, August 19, 2009
Jóvenes con historia
Queridos amigos: Saturday, August 15, 2009
¡¡¡¡Muchas ganas de tenerte más presente Madre Nuestra!!!!

Por el Uruguay, el secundario preparó y celebró el día de María el pasado jueves. Junto al Padre Bruno, pudimos encomendarnos a nuestra Madre. El objetivo era conocerla mas y así hacer crecer nuestra amistad con ella!!!
Nos comunicamos a través de cartas los de 1º año, 2º reflexionó la visita a su prima Isabel, 3º y 4º leyó notas del libro "El Diario que María nunca escribió".
En resumen ¡¡¡¡Muchas ganas de tenerte más presente Madre Nuestra!!!!Ser tus hijos en Amor y Amistad!!!!
Wednesday, August 12, 2009
Entre los 25 y los 34 años... ¿la edad de oro?

Comunicado ¿o no?

Tuesday, August 11, 2009
Un peluche en el prostíbulo
Niñas y púberes son arrancadas con falsas promesas de sus humildes hogares y obligadas a ejercer la prostitución. La denuncia del obispo de Gualeguaychú, autor de esta nota, es un grito contra el silencio y la complicidad

Sunday, August 09, 2009
Sean como niños


“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la falta de malicia ; pero, maduros en la conducta y convicciones” (1 Cor 14,20)
Friday, August 07, 2009
¡Aguante San Cayetano!



Ahi van algunos testimonios de los jóvenes que estuvimos haciendo el servicio el viernes a la tarde en la fiesta de San Cayetano, ¡que fue fiesta en serio!
"Desde que llegamos todo fue sorpresa. Creo que de los que fuimos ninguno había tenido la oportunidad de participar de algo así antes. Al ver toda esa gente que para poder ver y saludar a San Cayetano, tan solo un minuto, tocar la imagen, rezar junto a él, esperaba horas, con frío, dejando atrás todas esas otras cosas que tenia que hacer y dedicárselas a él solo a él, ver su fe sobre todo fue algo que nos movilizo mucho nos llego al corazón de verdad.
Cuando llegamos y nos dijeron: bueno repartan, sirvan, canten… pensamos ¿nada más, con eso solo ayudamos, vamos a llegar a la gente?. Pero después cuando hablábamos con la gente nos dimos cuenta que había mucha gente que solo necesitaba eso. Cuando nos volvíamos alguien muy especial para nosotras nos dijo: “Ustedes no saben lo feliz que hicieron hoy a toda esa gente, Dios esta muy muy feliz con sus Vidas” Ahí caímos en la cuenta que Dios estaba ahí con nosotros con toda esa gente que solo había que saber brindarse a los otros como el lo hizo con nosotras.
No se si esa gente vio en nosotras a Jesús, espero que si, pero nosotras vimos en cada persona de la fila, en cada persona que estaba ayudando la imagen de un Jesús pleno.
El día de hoy fue un día de Fiesta para todos, lleno de felicidad, de gente unida para un bien, por la iglesia, para pedir por un país mejor, con mayor justicia. Que bueno seria que todos los días fueran así de tanta alegría."
Bely y Meri
"En mi experiencia personal, esta fue la primera vez que participé en la Fiesta de San Cayetano. Desde el momento en que llegué al Sagrado fue sorpresa. A pesar de ser del San José, recibí un fuerte abrazo de mis amigas, y un recibimiento de Claudia con un regalo del Sagrado. Viajamos en combi. A muchos no conocía, pero esta experiencia me sirvió para empezar a conocerlos. Llegamos, la cola era inmensa. Increíble ver a tanta gente pasando frío, horas y horas de espera, solo por ver o tocar unos segundos al santo. Ver la fe de la gente, y cuánto los moviliza en indescriptible. Cuando llegamos a la carpa y nos dijeron que faltaba alguien que tocara la guitarra, sin pensarlo siquiera, pedí una guitarra y me puse a tocar. Quizás, no viví lo mismo que los demás, que estuvieron más con la gente, sirviéndoles mate cocido, galletitas, entregándoles estampitas; pero sé que pude aportar un poco. Pude hacer, con todos los que cantábamos y tocábamos, que la gente se distraiga un poco, no pase tanto frío y pase la tan larga espera, con un poco de alegría. La verdad, sé que hice con muy poco algo por los demás. Y me di cuenta de eso, cuando antes de volver, alguien muy sabio nos dijo: “Ustedes no saben lo feliz que hicieron hoy a toda esa gente. Dios esta muy feliz con sus Vidas”. Que verdadera fiesta que vivimos hoy!"
Vicky Kecskemeti
Tuesday, August 04, 2009
Monday, August 03, 2009
Para pensar juntos... Generación ni-ni

Generación ni-ni: ni estudia, ni trabaja, ni proyecta
Dos de cada diez del total de seis millones de argentinos de entre 15 y 24 años no tiene ganas de nada. Muchos ya ni siquiera buscan empleo. El 80% vive en hogares pobres. Las razones del fenómeno según los especialistas. Testimonios de los ni-ni.
Tamara Smerling
Clarín. 12.07.2009 (derechos reservados)
“Me levanto, toco la guitarra, después desayuno; si tengo que trabajar, me ocupo de esa obligación; hago la limpieza del hogar y me baño, escucho música, salgo a caminar por el barrio, almuerzo, escribo, tomo nota de la vida misma, consumo algún estupefaciente, me acuesto a dormir”, escribe un chico acerca de cómo es un día cualquiera de su vida. Se trata de uno de los 900 mil jóvenes de la llamada generación ni-ni: jóvenes que ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo. En la Argentina existen 3.253.000 de adolescentes de 15 a 19 años y 3.174.000 de jóvenes adultos de 20 a 24 años: en total, unos 6.427.000 de chicos que representan al 20% de la población total. De esos seis millones de adolescentes y jóvenes adultos, dos de cada diez no tiene ganas de nada. “Si uno antes se esforzaba, lograba estudiar y trabajar, el progreso no tenía límites. En cambio, ahora, los chicos observan que los padres o los abuelos trabajan o se esfuerzan mucho pero no ven ningún progreso”, dice Mariel Romero.
Romero y Guillermo Pérez Sosto son sociólogos y desarrollan investigaciones sobre los jóvenes desde hace más de treinta años: en la Cátedra Unesco sobre las Manifestaciones Actuales de la Cuestión Social y en el Centro de Estudios en Políticas Laborales y Sociales del Instituto Torcuato Di Tella. Desde esos espacios realizaron investigaciones cualitativas para determinar cuáles son las expectativas y deseos de los jóvenes que van de los 15 a los 24 años y a los que el mercado de trabajo les es esquivo. No sólo el mercado, también el esfuerzo, que economizan por miedo a la frustración. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó las conclusiones de su estudio Jóvenes y Trabajo Decente en la Argentina: “En la Argentina de la poscrisis de 2001, la problemática juvenil y la precariedad laboral ocupan el centro de la gravedad de la cuestión social”, apunta Pérez Sosto, que asegura que se trata de jóvenes que pertenecen a ese segmento de la población que se convirtió en irrelevante para el sistema capitalista porque antes eran explotados y hoy se los excluye. “Existe una fragmentación de los imaginarios sociales porque se quebró el mito del progreso”, dice.
En las estadísticas, a esos chicos se los denomina “inactivos absolutos” y son muy distintos de lo que en Europa llaman de la misma manera: jóvenes de una clase social apática. De este lado de mundo, los ni-ni pertenecen a sectores indigentes, pobres y vulnerables. “En la Argentina, surgen de un proceso de descomposición social, de una historia de degradación de la economía y de la sociedad de largo período, que supone la precarización del mundo del trabajo, la desprotección social y, por último, el abandono de niños y jóvenes. Un problema social contiguo al de nuestros ni-ni son los ‘precarios’ jóvenes, que abandonaron sus estudios y buscan trabajo, casi 500 mil, y los jóvenes que abandonaron sus estudios y trabajan en forma precaria o indigente están cerca del millón. Entre ambas categorías suman 1,4 millón de jóvenes sobreexpuestos, condenados a la precariedad perpetua y amenazados de invalidez social”, dicen Pérez Sosto y Romero.
“Yo terminé la secundaria en 2007: fue unos meses después de lo que debía, porque me quedaron un par de materias. Ya en quinto año, como estaba libre, empecé a trabajar como (agente de) seguridad de un templo judío. Después me anoté en el terciario de la ORT para hacer Análisis de Sistema y la verdad es que me bajé al mes y medio porque no me gustaba. Ahí me fui de nuevo a trabajar de lo mismo hasta que me echaron hace unos meses, en marzo, de un lugar donde me hicieron mil contratos temporales”, dice Pablo, que tiene 20 años y vive en la casa de los padres en Villa del Parque. “Ahora estoy sin trabajo y sin estudiar y la verdad es que es difícil. Mi CV está dentro de cuatro bolsas distintas y cuando me llaman es para laburos donde me ofrecen menos de mil pesos por mes, quedan muy lejos o son mil horas, y cuando me convocan para algo más específico, no tengo la suficiente experiencia ni los estudios que me piden”, cuenta Pablo, que se anotó en la carrera de Imagen y Sonido de la UBA y espera poder terminarla.
El 80% de estos jóvenes sin proyectos ni ilusiones vive en hogares pobres. Sólo el 8% de los ni-ni tienen un mejor pasar económico. Para todos, en definitiva, el progreso no existe: tienen una gran apatía, una grave crisis de participación, no creen en instituciones como la escuela o los sindicatos. En el 40 y el 50 % de esos chicos, el abandono escolar hace estragos. Ése es el primer paso –reconocen– para quedar afuera de todo. Una vez que dejan la escuela y salen a buscar trabajo, se encuentran con una realidad cruda: el 25 % no tiene empleo y la precariedad laboral de los puestos de trabajo a los que tienen acceso trepa al 62,2 %, cuando el índice para la población general es del 40 %. “Estos chicos no se interesan por nada: hay abandono a priori de la ciudadanía. No les interesa opinar ni votar, no quieren hablar de política, existe una profunda desafiliación y se caen, de ese modo, las redes de sociabilidad. Hasta el progreso se da como una forma individual. Niegan la eficacia de la acción colectiva”, dice Pérez Sosto.
El estudio realizado por los sociólogos recogió testimonios de jóvenes que relatan un día de sus vidas: “Me levanto, escucho la radio, desayuno, veo qué hay para hacer, salgo, estoy con mis amigos, cuando puedo salgo a buscar trabajo”, dice un ni-ni. Otro escribe: “Me lebanto, arreglo mis cosas, alludo en mi casa, si sale alguna changa la hago, osino beo la tele”(sic). Otro, más adelante, agrega: “Un día mío me levanto temprano, al medio día como, a la tarde juego a la pelota, buelbo, me pego un vaño y me voy con los pibes parai”(sic). En todo caso, todos se levantan.
Entre las mujeres –que son siete de cada diez de ese segmento– el problema no es la apatía, sino otro: abandonan la escuela o dejan de buscar trabajo cuando quedan embarazadas o tienen que cuidar a sus hermanos más chicos: “Me lebanto temprano, limpio mi casa y miro las nobelas” (sic), dice una chica. Otra enumera: “Me levanto, preparo el desayuno, organizo las cosas del colegio de mis hermanas, les hago el almuerzo, las llevo al colegio, limpio mi casa, las voy a buscar al colegio y las ayudo a hacer la tarea, después viene mi mamá y le hago mates y después cenamos y dormimos”.
“Existe una tendencia que marca que hay chicos que estén en un estado de adormecimiento. En las mujeres se ve un poco más la fantasía de la Bella Durmiente, donde alguien aparentemente las va a despertar en algún momento para llevarlas a un mundo distinto, en el que todo está solucionado. Estos estados mentales tienen relación con una falla de continencia durante el proceso adolescente por parte de la familia, y ésta, a su vez, no es contenida por la sociedad. El chico cae en una suerte de vacío de referentes. Puede reaccionar de distintas maneras, que van desde el chico un poco haragán hasta el que muestra una depresión profunda o también algunos que caen en psicopatologías muy severas como la psicosis, falta de inserción, adicción o la delincuencia. Un chico que no estudia ni trabaja puede ser alguien que está sufriendo mucho a pesar de la aparente pasividad. También puede sufrir una grave falta de motivación por un mundo que ofrece muy pocas garantías”, dice la médica psicoanalista y coordinadora del Comité de Psicoanálisis de Niños y Adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Internacional (API), Virginia Ungar.
La mayor parte de los ni-ni, el 68,3%, no terminó la secundaria y la mayoría son mujeres: 73%. El embarazo adolescente es el primer factor para quedar afuera de todo. Grisel, 16 años y un hijo de un año y diez meses, asiente con la cabeza: “Yo me levanto a las ocho de la mañana y dejo dormir un rato más al nene. Después, a las nueve, lo levanto. Le doy un yogur y sigue toda la mañana. Se lo dejo a mi hermana y limpio la casa. Después, él duerme una siesta y si quiere jugar, lo dejo, si no mala suerte. Mientras él duerme, yo estudio un poco. Porque dejé la escuela un año cuando quedé embarazada y ahora la retomé a la noche”, dice. Su hermana fue la que insistió para que retomara la secundaria. Ahora va de seis a once de la noche, en pleno centro de Santa Fe. “Es que a la noche, la escuela no es lo mismo que a la mañana o a la tarde, hay cosas que no te enseñan o problemas, como gente que se droga. Yo tuve uno cuando unos chicos me quisieron pegar y me asusté mucho”, dice la joven, que busca trabajo y no encuentra. “Me piden el título secundario y no les importa que estoy en el último año. También que tenga horario de mañana y tarde y si les digo que tengo un hijo, menos me toman. Si te dan trabajo, te pagan veinte pesos por doce horas”, cuenta.
Ana Miranda dirige el programa de Investigaciones de Juventud de Flacso. En uno de sus últimos trabajos, “Educación secundaria, desigualdad y género en Argentina”, retrata a los ni-ni: “Más del 20% de los jóvenes que no estudia ni trabaja se encuentra en una situación que se denomina como de ‘domesticidad excluyente’, en referencia a su escasa participación en ámbitos públicos, de carácter educativo o laboral. Este fenómeno, que no es nuevo, tiene implicancias más significativas en el contexto social contemporáneo en donde el abandono escolar temprano y la baja participación en el mercado laboral generan amplias dificultades frente a la obtención de ingresos, perpetuando la vulnerabilidad de las mujeres en estos grupos sociales”.
La incertidumbre, la apatía y la desilusión son moneda corriente entre estos jóvenes. Sin embargo, la psicóloga Ungar opina que la situación se puede revertir: “No tengo una visión tan pesimista. Si estos chicos son escuchados, con ayuda terapéutica y un trabajo interdisciplinario, pueden arrancar”.
OPINIÓN
Una derivación de la exclusión de los 90
Mario Margulis (Sociólogo)
Los jóvenes son el futuro de la nación. Que haya cientos de miles de jóvenes que no estudian ni trabajan supone una pérdida insalvable para la sociedad. Se trata de una triple exclusión: de la enseñanza, de la capacitación laboral, de la esperanza en la propia vida; quedar afuera de las instituciones socializadoras: la escuela, el trabajo, a veces de la familia. La cultura y las habilidades sociales necesarias para incorporarse como miembro adulto de la sociedad se adquieren en esas instituciones que transforman al niño en ciudadano apto para desenvolverse en la sociedad. Las instituciones de enseñanza, los lugares de trabajo y la familia brindan al niño y al adolescente los recursos para moverse competentemente en el medio social. La escuela no sólo trasmite conocimientos, inicia al niño y al adolescente en los códigos de la convivencia, en el respeto recíproco y en los matices del trato mutuo. El taller y la fábrica adiestran en las habilidades y disciplinas del trabajo, pero también enseñan destrezas sociales y aportan en la construcción de la identidad. ¿Qué queda para el joven excluido de estas instituciones, que no trabaja, no estudia y tiene un hogar problemático? La calle, el grupo de pares, otros jóvenes como él igualmente a la deriva, vulnerables a la droga, a las tentaciones fáciles, a la estigmatización, al delito e incontables riesgos.
En nuestro país el problema de estos jóvenes excluidos proviene de las políticas de los años 90 que generaron pobreza y desempleo. Ha habido después esfuerzos públicos importantes, pero el problema permanece y sus cifras son cuantiosas. Las políticas públicas deben ser concertadas y eficientes. Las instituciones de enseñanza deben contar con más recursos y tornarse no sólo más actualizadas y eficaces, también más atractivas y promisorias. También favorecer el empleo juvenil, apelando a becas y subsidios. Así los jóvenes dejarán de ser considerados un peligro del que hay que defenderse con murallas, armas o leyes y podrán volver a ser vividos como potencialidad, futuro y esperanza.
Garantizar educación de calidad para todos
Delia Méndez (Coordinadora del área de Educación de Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación de la Nación)
En nuestro país, una parte de la población joven no está incorporada al sistema educativo y tampoco al mundo del trabajo. Por eso, desde la Dirección de Educación de Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación de la Nación desarrollamos políticas públicas orientadas a la creación de empleo y a formar personas con mejores capacidades técnicas y sociales. Creamos en 2008 el Plan Nacional de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios para Jóvenes y Adultos (Fines), mediante el cual unas 200 mil personas se inscribieron para completar sus estudios y ya se recibieron más de 61 mil estudiantes. El Plan brinda tutorías y capacitación a los equipos docentes y provee libros de texto, útiles y equipamiento a los alumnos y las instituciones participantes.
Otra estrategia de inclusión de los sectores más vulnerables consiste en el Programa Educación Media y Formación para el Trabajo para Jóvenes, financiado por la Unión Europea y con presupuesto del Ministerio de Educación nacional. Fue diseñado para promover la finalización de la educación secundaria y la capacitación laboral de jóvenes de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan. Esta acción complementa las líneas de intervención tendientes a garantizar la obligatoriedad de la Educación Secundaria, establecida por la Ley de Educación Nacional 26.206.
A través de este Programa se brinda asistencia técnica a la gestión institucional; equipamiento informático y multimedial para las sedes de Educación de Jóvenes y Adultos y para los centros de Formación profesional; capacitación a docentes e instructores de estas áreas; oferta de educación secundaria semipresencial articulada a la Formación Profesional; provisión de material pedagógico a docentes y alumnos, y becas de inclusión y retención. En suma, buscamos garantizar el derecho a una educación de calidad para todos los argentinos.
Sin adultos como modelo
Daniel Schmukler (Psicoanalista y especialista en adolescentes. Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA))
¿Cómo explicar esta particular afección, caracterizada por el “ni trabajan, ni estudian, ni buscan trabajo”, a lo cual yo agregaría: ni les interesa la política, ni la realidad social, ni siquiera demasiado el sexo? Es importante no cometer el error de pensar o comparar la adolescencia actual con aquellas vividas por los que hoy somos adultos. Si bien la adolescencia “adolece” de conflictos universales que vemos repetirse a través de las distintas generaciones, estos conflictos son atravesados en cada generación por los imperativos y mandatos culturales del momento.
Así, hemos dejado de lado otras adolescencias: la del “haga el amor, no la guerra”, la de los ideales en pos de un mundo mejor, incluso la más moderna de la carrera por el enriquecimiento rápido y a toda costa. El problema es que estos imperativos hoy han caducado, y no han sido reemplazados. Y acá entramos en escena los adultos. Los adultos hemos dado un paso al costado como modelos de algo interesante, apasionante a qué aspirar. Los adultos nos hemos convertido en escépticos, descreídos, algo cínicos, desconfiados, ser nosotros eternos jóvenes. Como si fuera poco, mostramos cómo el trabajo y los ahorros de años, logrados gracias al estudio y el esfuerzo laboral, pueden desaparecer de la noche a la mañana en una maraña de escándalos y fraudes.
Entonces, ¿cómo puede entusiasmarse un joven detrás de un proyecto que implique a la vez un esfuerzo, y la paciencia y la tenacidad para sostenerlo a través del tiempo? No tengo yo una respuesta. Sí creo que tenemos que dejar de etiquetar a los adolescentes con categorías “marketineras”, dejar de observarlos como si fueran habitantes de otro planeta, y comprometernos más en un diálogo que les permita volver a creer en que los cambios son posibles.
Sunday, July 26, 2009
Todavía quedan profetas en estos días...

Bergoglio: el Cardenal que no le teme al poder
Noticias de Revista:
Pudo ser papa. Sin embargo, en su fuero más íntimo deseó que no lo votaran.
Aquel 19 de abril de 2005, el día en que Joseph Ratzinger fue elegido para suceder a Juan Pablo II, el nombre de José Mario Bergoglio circulaba con peso entre quienes se animaban a hacer pronósticos sobre el resultado final de la elección del cónclave. Ratzinger fue escogido tras cuatro votaciones, con 84 votos de los 115 cardenales presentes, y su contrincante no fue el cardenal aperturista Carlo Maria Martini, como se decía, sino el arzobispo de Buenos Aires. Llegó a recibir, en el tercer escrutinio, 40 votos. Martini sólo alcanzó 9 sufragios en la primera votación. El más votado, tras Ratzinger, fue finalmente Bergoglio. El arzobispo de Buenos Aires, el argentino nacido en el barrio de Flores, en 1936, se quedó con 26 votos en la cuarta ronda, según la revista italiana Limes.
"Nunca quiso que lo trasladaran a Roma; siempre quiso quedarse en su país", afirma Andrea Tornielli, vaticanista de Il Giornale. El padre Guillermo Marcó, responsable para la Pastoral Universitaria del Arzobispado de Buenos Aires, recuerda su encuentro con Bergoglio aquel día en el Vaticano, cuando finalizó el cónclave. "El siempre dice: «Rezá por mí». Yo le comenté: «Nunca recé tanto por vos como en estos días». El me contestó: «Te agradezco; nunca necesité tanto una oración como el martes a la mañana». No aclaró de qué se trataba. Los cardenales tienen vedado hablar sobre la elección.
El hombre que necesita oraciones es el mismo que no le teme al poder político. En los últimos años, las declaraciones públicas de Bergoglio sobre los grandes temas sociales incomodaron a los gobiernos de turno, trazaron diagnósticos sobre la niñez y la pobreza, marcaron alertas sobre el futuro del país. Habló de "los que caben en el sistema y los que sobran, por culpa de las contradicciones". Dijo que en la calle hay "niños esclavos" y que la pugna política es "la gran enfermedad de los argentinos".
No es que a Bergoglio no le guste el poder. Es más: lo disfruta en su cargo. Lo que no le interesa particularmente es sentarse con los poderosos.
Las fuentes más cercanas al cardenal dicen que la relación con los Kirchner no es mala: es pésima. Jamás lo recibió a Néstor Kirchner durante su presidencia. Los miembros más encumbrados del Gobierno pidieron reiteradas audiencias, pero no querían acercarse hasta el Arzobispado. El cardenal aclaraba que si él quería hablar con el presidente iba a la Casa de Gobierno, y que si el presidente quería hablar con él tenía que ir al Arzobispado. "Los Kirchner querían que apareciera Bergoglio yendo a la Rosada. Jamás se prestó a eso en cuatro años de gestión y las relaciones fueron frías y duras. Claro que, cuando se encuentran, hay cordialidad porque son educados", afirma uno de sus colaboradores.
Según Fortunato Mallimaci, sociólogo de la UBA, investigador del Conicet y especialista en temas religiosos "lo que dislocó la relación con los Kirchner fue la fuerte presencia de los organismos de derechos humanos. La clave es que en la sociedad argentina se piensan juntos lo político y lo religioso. No es sólo dedicarse a orar. Entonces, se crea una democracia muy tutelada, y cuando el Gobierno tiene que tomar decisiones sobre educación sexual, métodos anticonceptivos, cantidad de hijos o prevención del sida, tiene que consultar a la Iglesia. En muchas sociedades, la profunda crisis de representatividad de los partidos políticos que no son capaces de dar respuesta a la gente hace que los grupos religiosos ocupen un lugar que nadie hubiese imaginado hace años".
El tema de los derechos humanos siempre fue controvertido en relación con Bergoglio. "A Alicia Oliveira (actual defensora del Pueblo) la salvó de ser desaparecida por la dictadura. Y cuando se entrevistó con Videla fue a pedirle por los curas", dice el padre Marcó.
Diana Rocco, metodista, profesora de Historia de la UBA y especialista en historia antigua de la Iglesia, agrega: "Bergoglio, por ejemplo, tiene buena relación con la Iglesia Metodista, por ser defensor de los derechos humanos, desde siempre".
Hablar de los pobres
Son las 15.30 de un lunes. Pasaron apenas dos horas desde que dejamos una carta en el Arzobispado pidiéndole una entrevista. Suena el teléfono.
-Habla el padre Bergoglio -dice el hombre, del otro lado de la línea-. Le agradezco su interés, pero salir en una revista sería un acto de vanidad.
José Mario Bergoglio, uno de los 183 cardenales de la Iglesia Católica, está despierto desde las 4 de la mañana. Tiene una libretita pequeña, que guarda en el bolsillo, donde anota el orden de sus audiencias. Quienes lo conocen bien no recuerdan que haya dejado alguna llamada sin responder.
"Mi papá siempre decía que cuando vayas subiendo vayas saludando a todos, que son los mismos que te vas a encontrar cuando empieces a bajar", le dijo al padre Guillermo Marcó, el día en que Juan Pablo II lo proclamó cardenal, en 2001.
Algunos integrantes de la Compañía de Jesús recuerdan con cierto resquemor su paso por esa orden religiosa en tiempos de violencia política en la Argentina, cuando Bergoglio, que había sido ordenado sacerdote en 1969 y llegó a ser provincial desde 1973 hasta 1979, ejerció su autoridad con dureza. Durante los años 70, la Iglesia Católica vivió una gran crisis interna de la cual la Compañía de Jesús no estuvo exenta.
"Esa crisis interna se desató después del Concilio Vaticano II, y luego de la reunión de todos los obispos de América latina, en el año 1968, en Medellín, donde se ratificó la idea de dejar el Estado y los regímenes de seguridad e ir hacia los pobres. Bergoglio no estaba de acuerdo con esta postura. Catolizarse y militarizarse forman parte de la idea de la mayoría de los miembros del Ejército y de la Iglesia Católica. Bergoglio estaba en contra de los sacerdotes que hacían trabajo en las villas por parecerle demasiado politizados", explica Mallimaci.
Sectores cercanos a Bergoglio relativizan ese pensamiento. Dicen que, en realidad, Bergoglio quería que los sacerdotes hicieran trabajo de sacerdotes y no de punteros políticos. E insisten en que en la Compañía de Jesús existía una obediencia férrea: la orden emanaba de Roma, y la de Bergoglio no era una decisión personal.
Eran tiempos del padre Mujica. La crítica más fuerte que le hacía Bergoglio al mítico cura villero es que éste había viajado junto al general Juan Domingo Perón cuando el ex presidente volvía de Puerta de Hierro. Eran tiempos en los que se hablaba de recurrir a la violencia para lograr un mundo más justo. Pensamientos, para Bergoglio, incompatibles con el Evangelio. La decisión de retirar a los curas de las villas de emergencia se relacionaba con aquella particular situación histórica. Hoy, sin embargo, muchos de los sacerdotes que trabajan en las villas de emergencia reivindican a ese mismo hombre, sin dejar de defender también al padre Mujica.
Curas como Pepe Di Paola, del Equipo de Sacerdotes para la Pastoral de las Villas de Emergencia, que este año presentó un duro documento sobre la droga en zonas marginales, tiene una relación excelente con Bergoglio.
Las posturas en torno de este tema son dispares. "Los jóvenes sacerdotes de las villas sacaron el documento sin preguntarle a Bergoglio. Si hay algo evidente en la Iglesia Católica es la crisis de autoridad", dice Mallimaci.
Según confiesan en privado algunos curas villeros, antes de cada conferencia de prensa, en los días en que el tema acaparó la atención de la sociedad, acordaron con el cardenal qué se diría y en qué tono.
"Los sacerdotes enviaron primero el documento por correo electrónico a todo el clero y al día siguiente hicieron una conferencia de prensa. Es una forma de recuperar la mística de una Iglesia embarrada", dice el padre Alejandro Russo, secretario de la Vicaría de la Pastoral de la Arquidiócesis de Buenos Aires.
"Lo que no aguantan los que se llenan la boca hablando de los pobres es que el arzobispado de Buenos Aires nunca dejó de tener presencia en las villas. Y siempre los curas villeros estuvieron integrados a la vida diocesana", asevera.
De castigado a premiado
Es muy austero en su forma de ser. Elige alimentos frugales y sanos, y toma un vaso de vino de vez en cuando. Le gustan la fruta, el pollo sin piel y las ensaladas. Salvo excepciones, como aquella vez en que comentó con humor: "¡Qué bueno!, voy a un convento de monjas a comer bagna cauda".
Por rutina, y salvo que tenga algún encuentro planeado, Bergoglio almuerza y cena solo. No acepta ir a comer afuera, no come en ningún lado que no sea la Curia. No se queda a comer en las parroquias. No va a comer a una casa de familia.
Tiene buen sentido del humor, es simpático, tiene chispa e ingenio. Es rapidísimo, le gustan las contestaciones rápidas y se divierte cuando dice algo gracioso y alguien le contesta. En realidad, siempre busca ser claro, pero suave, aun cuando tiene que corregir a alguien. Conoce a muchísima gente y tiene amigos. Son amistades muy francas y de todos los sectores, no solamente de la Iglesia.
Pero es difícil debatir con Bergoglio, que fue siempre un hombre de carácter. Se puede desplegar el repertorio de argumentos más grande del planeta, pero si él ya tiene una idea tomada discutirá con el clero completo, y luego hará lo que le parece, esté donde esté.
Después de ser provincial de los jesuitas en la Argentina, lo destinaron a Córdoba para que fuera, simplemente, confesor en una iglesia. En esta misión estaba, según explican allegados, la idea profunda de volver al ejercicio comunitario, de no dejar lugar a la vanidad o a la búsqueda del poder humano, sobre todo porque lo que importa es la orden, la congregación, la Iglesia, y no las personas.
El padre Alejandro Russo señala que haber destinado a Córdoba a Bergoglio "provenía de la idea de dejar que el nuevo provincial tuviera más lugar para desarrollarse".
Otras versiones dicen, en cambio, que Bergoglio fue castigado. Que la congregación lo castigó por haber entregado la Universidad del Salvador a los laicos. Era una universidad que estaba "ideologizada", que había tomado una posición tercermundista, o de izquierda. Cuentan que tan castigado estaba entonces que le abrían la correspondencia, y que permanecía prácticamente confinado.
A muchos les sorprendió que Bergoglio se convirtiera en el arzobispo de Buenos Aires. Cuando, en 1992, el cardenal Antonio Quarracino lo nombró obispo auxiliar en la Arquidiócesis era poco conocido.
Según Mallimaci, "se hablaba del obispo de Paraná, monseñor Karlik, presidente de la Conferencia Episcopal, como heredero de Quarracino. Pero Karlik aparecía como demasiado espiritual, demasiado despegado de los partidos políticos y de todo lo que tuviera que ver con el Estado".
La elección de Bergoglio como arzobispo, en 1998, fue revolucionaria. Hasta entonces era necesario que el arzobispo de Buenos Aires hubiera pasado por el cargo en alguna otra ciudad del país. No se respetó "el escalafón", dicen algunos. Fue una decisión oportuna del cardenal Quarracino, dicen otros. El entonces cardenal ya estaba enfermo y mayor, y nombró a Bergoglio arzobispo coadjutor con derecho a sucesión.
Los otros
¿Cuál es el carisma, la atracción que hace tan interesante a Jorge Mario Bergoglio? En primer lugar, su gran espiritualidad; es un hombre de oración profunda que puede encarnar en lo humano lo divino.
Tiene esa dimensión "eclesiológica", según afirman los sacerdotes que más lo conocen, para explicar en Bergoglio la unión entre lo celestial y lo terreno. Una visión de la Iglesia que se nota en la Pastoral. El cardenal tiene una doctrina teológica clarísima, de la mejor ortodoxia, pero por otro lado transmite el dinamismo que trae la frescura de la petición del pueblo de Dios. Sabe hacer una simbiosis de lo que la gente necesita y de lo que la Iglesia propone.
Suele haber, no obstante, cortocircuitos con los sacerdotes. Hay curas que le cuestionan que nunca haya sido párroco y que, por lo tanto, no termine de entender la realidad profunda en la que vive un cura que está en la barricada. Aunque le dedica mucho tiempo a escuchar a jóvenes religiosos, Bergoglio no siempre puede cumplir con las promesas que les hace. Le cuesta delegar el poder.
Tiene claro dónde quiere llegar. Los que lo conocen bien dicen que el poder no lo pone nervioso.
También recuerdan gestos conmovedores suyos, como aquella vez en que recibió una carta de una familia boliviana que estaba sin vivienda, movió cielo y tierra para conseguirles un lugar hasta que finalmente sacó plata de su bolsillo para que se instalaran en una casa. Andrea Sánchez Ruiz, profesora de Teología en la UCA, cuenta: "Es una persona muy cálida y accesible. Es amable, pero tiene en claro que dice lo que quiere decir, y no más. En general, no habla de su vida personal".
Los obispos auxiliares están acostumbrados a su concepto de "funcionalidad", como dicen los que lo rodean. Cuando elige a alguien para una función, le da participación y mantiene con esa persona un trato permanente pero no le da demasiada libertad.
La maestra
Desde su ventana es testigo de todos los acontecimientos políticos del país que tienen como escenario la Plaza de Mayo. Bergoglio vive, solo, en el segundo piso del edificio de la Curia, al lado de la Catedral. Se trata de un departamento de cuatrocientos metros cuadrados, una casa magnífica con muebles antiguos y cuadros del siglo XVIII. Cada día, de 4 a 7 de la mañana, el cardenal dedica tres horas a meditar. A las 7 ya recibe gente, tiene reuniones. A las doce y media le sirven un almuerzo rápido. Descansa unos cincuenta minutos y a la una y cuarto ya está en el despacho para empezar el trabajo de la tarde, cuando siguen las audiencias y las reuniones. Las audiencias son agotadoras; sale una persona, entra otra, y él atiende y atiende...
Muchos libros de espiritualidad y de teología se encuentran en una gran biblioteca, enfrente de su habitación. Ahí tiene también un aparato de DVD y una máquina de escribir eléctrica, ya que no maneja la computadora. Otilia y Elisa, que son sus secretarias, le imprimen todos los e-mails y se los entregan.
Bergoglio camina por el pasillo cuando reza el rosario. Le gusta el fútbol y es simpatizante de San Lorenzo. De vez en cuando, el arzobispo deja la Curia, toma el subte y se dirige a otros barrios de la ciudad. Sube a un ómnibus y se presenta en una u otra villa a bendecir nuevos comedores populares, a administrar el bautismo, a celebrar la fiesta del santo. A veces, muy pocas, se queda a comer con ellos las sopas que cocinan en enormes ollas. Después va a alguna parroquia a dar una misa por las fiestas patronales, o a un acto especial. Y se acuesta muy temprano.
Hasta 2006 se ocupaba prolijamente de escribirle a Estela Quiroga, su maestra de primer grado en la Escuela N° 8, Distrito Escolar N° 11, de Flores. Ambos mantenían una correspondencia sistemática. El le contaba cada cosa que conseguía, cada logro. Y la invitó especialmente cuando se ordenó sacerdote. Ella lo quería como a un hijo. Falleció de una neumonía a los 96 años, el 16 de abril de 2006. Era la maestra del sacerdote Jorge Mario Bergoglio, nacido en la ciudad de Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, hijo de un empleado ferroviario y un ama de casa.
El bajo perfil
Aquí, en la Argentina, cuando lo llaman por teléfono un día feriado por la mañana, se oye de lejos la radio con música clásica o de tango. Descansa con música clásica a su lado. No se va de vacaciones; no va a ningún lado, salvo cuando viaja a Roma, por trabajo.
Le gusta caminar por la capital italiana y tomar ristretto en las cafeterías, apoyado en el mostrador.
Suele pasar largos períodos, en enero o en febrero, en que no atiende a nadie por diez días; en esos lapsos escucha música y lee a los clásicos. No sale de la Curia. En realidad, la lectura es una actividad a la que le dedica mucho tiempo, desde Jorge Luis Borges hasta Leopoldo Marechal, pasando por los clásicos de la literatura universal. Pero, sin duda, el autor de Adán Buenosayres y de El banquete de Severo Arcángel es su preferido.
Tiene una precisión en el lenguaje que le viene de su maestría en Literatura. Suele adoptar una palabra como motivación y la emplea en forma constante y reiterada. En estos momentos, esa palabra es "paradigmático".
Según su círculo íntimo, suele ir a confesarse a la iglesia de El Salvador, y lo han visto en la fila del confesionario de un jesuita anciano.
Es frecuente verlo con un sobretodo negro, para no hacer ostentación de la llamativa vestimenta de los purpurados. Cuando el Papa lo proclamó cardenal, no compró una vestimenta nueva, sino que ordenó arreglar la que usaba su antecesor, Quarracino.
Hay tiendas eclesiásticas en Roma, como Euroclero, que es más económica, o Gamarelli y Barbiconi, que son más caras. En la Argentina, las Pías Discípulas son las únicas que tienen ornamentos litúrgicos y ropa. A Bergoglio le gustan los ornamentos litúrgicos de buena calidad. Los compra en Roma, generalmente. Y el altar de plata maciza de la Catedral se lo encargó a Pallarols.
No le gusta hacer "circo". Es enemigo de que hagan "lobby" a su alrededor. No celebra en la Catedral cada Jueves Santo la misa de la cena del señor y el lavatorio de pies, sino que va a distintos hogares, al Centro de la Droga o al Hospital Garrahan.
Le gusta estar entre la gente. En Corpus Christi quiere que se haga la marcha alrededor de la Plaza de Mayo. Quiere que el Santísimo Sacramento salga y se mezcle con la gente, y que la gente lo arrastre.
A Bergoglio ni siquiera le gusta que le digan cardenal. Quiere que lo llamen, simplemente, Padre.
Por Any Ventura
revista@lanacion.com.ar
HISTORIA DE VIDA
Nació en el barrio de Flores, el 17 de diciembre de 1936, en una típica familia de clase media baja.
Tiene cinco hermanos, tres mujeres y dos varones.
Antes de comenzar su vida religiosa se diplomó como técnico químico.
Concurrió al seminario de Villa Devoto, regido por los padres jesuitas, y a los 21 años ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús, más precisamente el 11 de marzo de 1958.
Estudió Humanidades en Chile.
Ejerció como profesor de Literatura y de Psicología en el Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe. En 1966 dictó esas materias en el Colegio del Salvador de Buenos Aires.
Se ordenó sacerdote el 13 de diciembre de 1969, pocos días antes de cumplir 33 años. En 1971 hizo la tercera probación en Alcalá de Henares (España) y el 22 de abril de 1973, su profesión perpetua. Fue nombrado rector del Colegio Máximo y el 31 de julio de 1973 fue elegido provincial, cargo que ejerció durante seis años.
Es el arzobispo de Buenos Aires, y uno de los 183 cardenales de la Iglesia Católica.
TEXTUALES
Bergoglio, y su postura frente a temas sociales
"La política es una actividad noble. Hay que revalorizarla, ejerciéndola con vocación y una dedicación que exige testimonio, martirio, o sea, morir por el bien común."
"Los pibes no piden que levantemos un muro para que tengan un lImite, sino que los ayudemos a crecer en libertad."
"Con los chicos y chicas no se experimenta, no juguemos a la ruleta rusa con los jOvenes." (sobre la tragedia de Cromagnon)
Friday, July 24, 2009
Seis años esperando un sacerdote...

San Pablo (Brasil), 24 Jul. 09 (AICA)
El P. Peter Shekelton recorre más de 30 poblados a orillas del río Arari en Brasil
Diez horas son necesarias para desplazarse en una lancha desde la ciudad de Itacoatiara a los poblados del río Arari, un afluente del Amazonas. A la llegada del padre Peter Shekelton sus habitantes llevaban seis años sin ver a un sacerdote.>
En realidad, este joven sacerdote procedente de Inglaterra trabaja en las favelas de San Pablo, suburbios de malísima fama donde la juventud carece de esperanza y se hunde en un lodazal de criminalidad, prostitución y drogadicción. A estos jóvenes, el Padre les comunica la Buena Nueva de que Dios también los ama a ellos y les dice que su vida tiene sentido. En cambio, en verano, el padre Shekelton se desplaza a la Amazonia y visita poblados que llevan años sin recibir la visita de un sacerdote.
En compañía de algunos jóvenes de San Pablo que encontraron a Jesucristo, recorre casi tres mil kilómetros. En más de 30 poblados a orillas del río Arari, los pobladores esperan la llegada del sacerdote y los jóvenes evangelizadores. Durante mucho tiempo soñaron con ver a un sacerdote, celebrar la Santa Misa y recibir los sacramentos al menos una vez al año. Ahora, el padre Peter los visita anualmente.
El joven sacerdote nos cuenta: “Cuando llego al año siguiente, me entero de la muerte de muchos creyentes a los que administré los sacramentos. Algunos mueren literalmente al día siguiente, como si hubieran esperado a recibir los sacramentos para morir”.
Los jóvenes misioneros que acompañan a este incansable sacerdote también son muy activos y ayudan todo lo posible al padre Peter: imparten la catequesis a niños, jóvenes y adultos, se encargan de los preparativos de la Misa y registran bodas y bautizos. Además, su presencia hace que los habitantes de la selva, que viven prácticamente aislados del mundo exterior, sientan que no están abandonados ni han sido olvidados. De esta forma, los jóvenes del infierno de las favelas se convierten en un signo de esperanza para otros.
Por desgracia, el padre Peter también se entera en cada visita de la muerte de muchos niños que bautizó un año atrás. La asistencia médica en la selva es miserable, y la gente vive en la más absoluta pobreza. A sus poblados sólo se puede acceder por el río, y nadie les ayuda. O casi nadie. Y es que cada vez más sectas protestantes intentan captar a estos creyentes. “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos”: ésta es la verdad de la Iglesia Católica en la Amazonia, donde se necesitarían a cientos de sacerdotes como el padre Peter. Pero también es cierto que la semilla de su labor fructifica, pues en los ocho años que lleva trabajando en el Brasil, acompañó a 20 jóvenes que en estos momentos se están formando como sacerdotes.
La vocación del padre Peter Shekelton se despertó en 1991, al escuchar al Padre Werenfried, fundador de la organización católica internacional “Ayuda a la Iglesia Necesitada” (AIN), predicar en Londres, en la catedral de Westminster rebosante de fieles.
Era una de aquellas homilías encendidas en las que el padre Werenfried exhortaba a los creyentes a convertirse en héroes de la caridad y a superarse a sí mismos. Como siempre, ese día también se hizo una colecta, pero el padre Werenfried exclamó: “¡Estaría dispuesto a entregar toda la colecta si un solo joven entre ustedes quisiera poner su vida al servicio del Señor, para anunciar, como sacerdote, el Reino de Dios!”.
A Peter le vino la idea de forma espontánea: “¡Ese joven soy yo!”. Ahora escribió a AIN: “Entonces no me atreví a pedirle al padre Werenfried que me entregara la colecta, pero hoy les pido una pequeña cantidad de la colecta de aquel día”.
Nosotros le prometimos 6.000 euros para que él y sus jóvenes misioneros puedan volver a visitar, también este año, a los habitantes de las orillas del río Arari. Jesucristo también quiere estar vivo en los poblados de la selva. Apoyemos, pues, a los sacerdotes que supieron ver en la selva la “viña del Señor”.+ (Eva-Maria Kolmann)
AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente
Tuesday, July 21, 2009
Ahora no me siento tan seguro...
Un objeto cae en Júpiter y deja un cráter del tamaño de la Tierra
El hallazgo lo realizó un aficionado australiano, que de inmediato subió las imágenes a su blog; la NASA confirmó el hecho e indicó que podría ser un cometa
VER MAS FOTOSFOTO
WASHINGTON.- Un gran cometa o asteroide chocó contra Júpiter, y la zona de impacto cubre una superficie del tamaño de la Tierra, según muestran imágenes captadas por un astrónomo aficionado australiano..
Anthony Wesley, de 44 años, colgó las imágenes del fenómeno en su blog hacia la una de la madrugada del lunes, hora local y, horas más tarde, el Laboratorio Jet Propulsion de la NASA confirmó el descubrimiento.
El objeto que impactó contra Júpiter podría haber sido un cometa o un asteroide, según explicó Wesley, un programador informático que vive en Murrumbateman, una pequeña localidad al norte de Canberra donde practica su afición a la astronomía.
Wesley, que utilizó un telescopio refractor de 14,5 pulgadas, concluyó que el impacto ocurrió hace no más de dos días y será visible sólo durante unos días.
El aficionado dijo que tardó 30 minutos en darse cuenta de que un punto negro que giraba en las nubes de Júpiter el 19 de julio era en realidad el primer impacto observado por astrónomos desde que un cometa colisionó con el planeta gigante en julio de 1994.
"Pensé que probablemente sería simplemente un punto oscuro de una tormenta polar normal", dijo en su página web.
"Sin embargo, mientras giraba más y mejoraban las condiciones de visión de repente me di cuenta de que no sólo era oscuro, era negro en todos los canales, lo que significaba que era realmente un punto negro", dijo Wesley desde su casa en Murrumbateman, al norte de Canberra.
Las fotografías muestran la zona de impacto, o "cicatriz", cerca de la región polar sur de Júpiter, con gases visibles en imágenes infrarrojas.
Es posible que se haya tratado de un cometa, indicó Glenn Orton, de la agencia espacial estadounidense. El aficionado informó a los expertos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA en Pasadena acerca de su hallazgo, tras lo cual se confirmaron los datos con el telescopio del monte Mauna Kea de Hawai.
Las diversas imágenes mostraron entonces el cráter que dejó el impacto cerca de la región del Polo Sur del planeta y una nube de partículas revueltas.
"Tuvimos la inmensa suerte de ver a Júpiter en el momento justo y por el lado correcto para ser testigos del suceso", dijo Orton.
La última vez que los astrónomos asistieron a un fenómeno así fue hace 15 años, cuando el cometa Shoemaker-Levy 9 chocó hecho trizas contra el planeta. El hecho coincidió además con el 40 aniversario de la llegada del ser humano a la Luna.
Agencias Reuters, DPA y EFE

